Gonzalo Núñez es Director Ejecutivo de Experticia by Grupo Air empresa de calidad del aire para grandes industrias con más de 20 años en la minería latinoamericana. Odontólogo de formación, cambió de rumbo para dedicarse a una convicción que traía desde niño: que el aire limpio es parte de la salud de las personas y del medioambiente.

Durante veinte años trabajando en la gran minería latinoamericana aprendimos que detrás de toda operación confiable existe una gestión rigurosa de la calidad del aire. El polvo, los gases, la humedad y la temperatura son factores que se deben monitorear y controlar para evitar comprometer la salud de las personas, cuidar el medioambiente y la continuidad operacional.
Hoy vemos ese mismo desafío presente en uno de los activos más estratégicos de la economía digital: los data centers. Aunque se trata de industrias distintas, ambas dependen del funcionamiento de infraestructura crítica y de ambientes controlados.
Partículas de polvo pueden sobrecalentar servidores, provocar cortocircuitos y dejar fuera operaciones que mueven millones de dólares. A ello se suma la corrosión provocada por gases sulfurosos, la obstrucción de los sistemas de enfriamiento y alteraciones eléctricas que pueden derivar en fallas críticas o incluso incendios. Es un riesgo tan concreto que existen estándares internacionales, como la norma TIA-942, que establecen requisitos ambientales para proteger las instalaciones de un data center.
La importancia de abordar este desafío aumenta en un contexto donde Chile se consolida como un polo regional de infraestructura digital. El país concentra hoy el 15% de la capacidad total de data centers de América Latina y registra el crecimiento más acelerado de la región, con una tasa proyectada de 9,2% anual hasta 2031. Santiago se ha consolidado como el hub hyperscale de América Latina, con compromisos de inversión de AWS, Microsoft y Google que superan los 8.000 millones de dólares. Estamos construyendo la columna vertebral digital de la región, aquí, en nuestro territorio.
"El país concentra hoy el 15% de la capacidad total de data centers de América Latina y registra el crecimiento más acelerado de la región."
Energy Partnership Chile-Alemania
Aire limpio, también eficiencia energética
A medida que crece esta capacidad tecnológica, también lo hacen los desafíos asociados a su operación. Además, la relevancia de la calidad del aire en los data centers tiene una dimensión energética. De acuerdo con Camfil, alrededor del 32% del consumo eléctrico de un data center puede estar asociado a los sistemas de climatización. Esto convierte a la filtración y al control ambiental en variables que impactan tanto la confiabilidad operativa como el desempeño energético de las instalaciones.

La infraestructura crítica no comienza en los servidores ni termina en la energía que podemos ahorrar. También depende de aquello que no siempre vemos: la calidad del aire que circula dentro de ella.
El aire limpio es el mínimo común denominador de las industrias donde están en juego las personas, el entorno y la resiliencia de sus operaciones. Porque cuando hablamos de infraestructura crítica, no solo importa lo que construimos, sino también las condiciones que permiten que siga funcionando de manera segura, eficiente y continua.